Hay momentos que quedan grabados en el corazón. El reciente desfile por el 60° aniversario de la ciudad de Plaza Huincul fue uno de ellos para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días del Barrio Plaza Huincul.

Con orgullo y sencillez, misioneros y hermanos marcharon juntos representando a la Iglesia ante toda la comunidad. Pero hubo un momento que se destacó por encima de todo: el hermano Riveros tuvo la oportunidad de entregar personalmente al Gobernador de la Provincia del Neuquén, Sr. Rolando Figueroa, el Cristal de Jóvenes, una pieza que lleva en su interior una hermosa imagen del Salvador.

Y junto al obsequio, algo aún más valioso: su testimonio personal.

«Fue una hermosa experiencia al caminar y ser identificados como representantes de la Iglesia de Jesucristo. Pude compartir mi testimonio con el gobernador», expresó el hermano Riveros con emoción genuina.

Lo que hace aún más especial esta historia es saber que muchos hermanos que hubieran querido estar presentes ese día se encontraban en un viaje de contingente al Templo, otra forma igualmente sagrada de servir. Y aun así, quienes pudieron asistir lo hicieron con entrega y representaron a toda la congregación con dignidad.

Todo esto fue posible gracias a la coordinación del Obispado y los líderes del barrio, que hicieron posible la participación de la Iglesia en este acontecimiento cívico tan significativo.

Ser parte de la sociedad también es una forma de testificar

Desfilar, saludar a un vecino, entregar un cristal con la imagen del Salvador, compartir unas palabras de fe con quien gobierna una provincia… ningún acto de testimonio es pequeño.

Estos eventos nos recuerdan que la Iglesia no existe separada del mundo, sino en medio de él, caminando junto a su comunidad, aportando valores, servicio y luz.

¿Te has preguntado cómo puedes tú también ser una presencia positiva en tu ciudad o barrio? A veces alcanza con estar, con marchar, con sonreír y compartir quién eres y en qué crees.