En la Estaca Zapala, el espíritu de servicio misional sigue creciendo gracias al compromiso de jóvenes, familias y líderes que trabajan juntos para apoyar a quienes desean servir al Señor.

Hasta diciembre de 2025, la estaca contaba con 15 misioneros sirviendo en distintas partes del mundo, llevando un mensaje de fe, esperanza y servicio. Actualmente algunos de ellos continúan en el campo misional, mientras que dos ya regresaron a casa con honor, luego de completar su tiempo de servicio.

Los misioneros de la Estaca Zapala han servido en diversos lugares, entre ellos México, Brasil, Argentina, Chile, Paraguay e Italia, participando en misiones como México Xalapa, México Querétaro, Brasil São Paulo Sur, Argentina Buenos Aires Oeste, Chile Santiago Norte, México Ciudad de México Sur, Paraguay Asunción Norte, Brasil Porto Alegre Norte, México Cuernavaca, Chile Rancagua, Brasil Fortaleza Este, Italia Milán y Brasil Feira de Santana.

Además, otros cuatro jóvenes ya han recibido su llamamiento misional y se encuentran esperando su salida, para servir en las misiones Bolivia Santa Cruz Norte, Brasil Porto Alegre Sur, Bolivia Santa Cruz y México Pachuca. A la vez, tres jóvenes más se encuentran preparando sus papeles, lo que muestra que el deseo de servir sigue creciendo entre las nuevas generaciones.

El servicio misional es una oportunidad especial para los jóvenes. Durante ese tiempo aprenden a servir, a trabajar con otras personas, a fortalecer su fe y a ayudar a quienes buscan paz y propósito en sus vidas. Muchos misioneros regresan diciendo que la misión fue una de las experiencias más importantes y felices de su vida.

Salir a una misión también bendice a las familias. El ejemplo de un joven que decide dedicar su tiempo a servir inspira a otros y fortalece la fe en el hogar y en la comunidad. En la Estaca Zapala se ve claramente que detrás de cada misionero hay familias que apoyan, líderes que enseñan y miembros que acompañan la preparación, ayudando a que más jóvenes puedan cumplir este deseo de servir.

El ejemplo de quienes hoy están en el campo misional, de quienes regresaron con honor y de quienes se están preparando para partir, es un recordatorio de que servir una misión bendice vidas, fortalece la fe y lleva esperanza a muchas personas.

Por eso, la invitación es para todos. Jóvenes, ¿se están preparando desde ahora para servir una misión? Y como familias, líderes y miembros, ¿estamos ayudando a nuestros jóvenes a prepararse para ese servicio? Acompañarlos, animarlos y fortalecer su fe es una manera de ser parte de esta gran obra que sigue llevando esperanza a muchas personas en todo el mundo